¡NADIE LO PODÍA CREER!
Cuando la corriente arrasó el pequeño pueblo, sus gritos fueron tragados por la furia del agua. Todos pensaron lo peor. Una mujer embarazada… sola… arrastrada por la riada.

Pero casi diez horas después, cuando la esperanza ya se había apagado, un rescatista vio una figura débil moviéndose sobre un tejado semihundido.

🔴 Estaba viva.
🔴 Abrazaba su vientre con las últimas fuerzas.
🔴 ¡Y todavía hablaba con su bebé!
“No iba a dejar que muriera conmigo”, dijo entre lágrimas, envuelta en una manta.